sábado, 20 de junio de 2015

Luces, cámaras...

Rebobinar hasta diciembre.
Y volver a gritar ¡acción!.
Que las cámaras fueran testigos de la sonrisa más hermosa, dulce y satisfactoria de este mundo, la tuya justo antes de mojarte los labios y que la felicidad te llegue a los ojos.
Que la claqueta señalara el comienzo de un nuevo momento para recordar de nuestras vidas, que el realizador se volviera loco con la claridad de las imágenes que formaran la escena de un amanecer a tu lado, o un atardecer frente a la playa.
Que el escenógrafo no tuviera trabajo, porque la ropa sólo serviría para decorar el suelo frente a tu cama, el sofá, la ducha. Porque ni con todos los espectadores del mundo me avergonzaría de besar cada poro de tu cuerpo, mientras me quedo desnuda, dejando que disfrutes de mi anatomía como sólo dejaría que tú lo hicieras.

Rebobinar hasta diciembre.
Borrar del disco duro de mi vida todos los errores irreparables de un director que no sabe cómo expresar una idea, de una guionista que se pierde entre tantas opciones, de unos actores que, sin guía, se pierden en un sinsentido que ni los Razzie premiarían.

Rebobinar hasta diciembre,
y en lugar de rendirme, atreverme. O rendirme, sí, pero esta vez, ante la evidencia más grande de mi vida. La que me cuenta que apoyarme en los que me quieren no es un error. La que me cuenta que puedo ser débil y fuerte a la vez. La que me cuenta que era mejor ser egoísta alguna vez.

Rebobinar hasta diciembre.
Y volver a gritar ¡acción!
Porque ¡corten! sólo indicaba el final de una escena, no de la película entera.
Idiota de mí, qué poco cinéfila soy.

martes, 3 de febrero de 2015

Espíritu Libre

Los que de verdad la conocían decían de ella que era un espíritu libre, una ráfaga de energía incontrolable que arrasaba todo lo que pillara a su paso. De joven la llamaban "rarita", pero con el tiempo el mote paso a ser una de sus señas de identidad...

Si la ves, la reconocerás enseguida. Sonrisa entre tierna y pícara, mirada insondable y misteriosa... Sus palabras probablemente te provoquen un escalofrío, puesto que son elegidas cuidadosamente por una mente extraordinariamente rápida. Verás en ella un apoyo fundamental, o una enemiga irracional, no hay más opciones.O quizás te enamores de ella, en cuyo caso, mejor huye. Ella se deja querer, aunque no quiera. Te puede robar el corazon, pero no te lo devolvera.

Ella es una pequeña zorra. Sí. Pero, creeme, cuando la pruebes, no podrás dejarla escapar. 

Escrito el 21 de agosto de 2010, perdido en la memoria colectiva hasta que a la escritora le ha dado por eliminar su pasado trayéndolo de vuelta.

martes, 30 de diciembre de 2014

Rechazo.

Rechazar los placeres de la vida por miedo. A eso hemos llegado. A decir que sí a las drogas y que no al amor. A negarnos el derecho de sentir cualquier cosa que mínimamente se asemeja a la felicidad que de niños sí éramos capaces de sentir, y compartir, por miedo a un sinfín de gilipolleces que no pintan nada en nuestras vidas. El qué dirán, el "qué va a pasar dentro de seis meses", el "no creo que lo nuestro tenga futuro"... ¿De qué sirven aparte de para amargarnos la existencia bloqueando una y otra vez lo que nuestra mente, alma, cuerpo, corazón, lo que sea, nos pide? ¿Qué hay de malo en disfrutar de una caricia, de un beso, de una noche de pasión sin más complicación que la del momento y el lugar?

No logro entenderlo, no entiendo por qué nos cerramos en banda a sentir algo sin planificar todos y cada uno de los movimientos que dicho sentimiento va a realizar en nuestra vida y en nuestro futuro. No es algo que podamos elegir, nunca podremos saber qué va a pasar mañana, si mañana estaremos aquí o nos habrá pasado algo, si estaremos enfermos, si estaremos cansados del mundo, nada. No sabemos absolutamente nada de lo que va a pasar dentro de 1 segundo porque estamos tan interconectados con todo en este universo que ni siquier puedo estar segura de que pueda llegar a publicar esta entrada antes de que se acabe el mundo.

Estoy cansada de decir que no a todo. Estoy cansada de que me lo nieguen todo. Quiero querer. Y que me quieran. Y disfrutar. Y dejar de rechazar(me).

jueves, 25 de diciembre de 2014

Cenicienta.

Para ti solo sere Cenicienta... la chica con los tacones de cristal Que desaparece de tu vida al dar las 12. Todo un sueño para un chico como tu, no? Dejare en tu vida solo una ligera señal de Que alguna vez estuve ahi... Pasare por tu vida sin pena ni gloria, pero tu siempre te acordaras de mi vestido azul, mis zapatos de tacon y mi cabello ondeado al viento mientras huyo escaleras abajo de la vida Que me podias haber regalado. PorQue ya no estamos en la epoca de los cuentos de hada, y una cenicienta como yo no se conforma con un principito azul de esos Que destiñen. Prefiero al lechero, fijate...

viernes, 28 de noviembre de 2014

Dos chicas.

Dos chicas, sentadas en la cama, tomando leche con cereales mientras ven un programa de telebasura que siempre juraron odiar y que ahora ven para echar un poco de menos a su abuela, que ya no está entre ellas por desgracia.

Dos chicas que no hablan, que se sienten solas incluso estando juntas, que tienen miedo a la oscuridad, al viento, a envenenarse con cualquier bobería que coman, a todo y a nada. Dos chicas que llevan juntas 23 años y que no se conocen de nada.

Angie y Luna se miran, de reojo, como si no quisieran que la otra supiera que sabe que está ahí, y devuelven su mirada al televisor. Automáticamente, con el corazón acelerado y las manos agarrando con fuerza la taza y la cuchara. No son conscientes del porqué, sólo huyen del encuentro.

Angie y Luna no son hermanas. No son amigas. No son enemigas. Ellas son mucho más que eso, incluso sin saberlo. Ellas son la complicación de todos los días, las dudas infinitas.

Angie y Luna son la misma persona.
Angie y Luna son dos caras de la misma moneda.
Angie y Luna son las dos personalidades bifásicas de la persona que, realmente, está ahora sentada frente al ordenador.

Angie y Luna somos yo.