miércoles, 4 de noviembre de 2015

Motivada.

Para un sencillo ejercicio de clase, me pedían una lista de las 10 cosas que más me apasiona hacer. Parece una tarea sencilla, cuyo objetivo era el de, simplemente, enseñarme a organizar mi tiempo para incluir esas 10 cosas, o al menos una de ellas, en mi vida diaria y/o semanal, para ser más feliz, al fin y al cabo. Fui incapaz de escribir ni una sola de ellas.

Me quedé en blanco, petrificada, ante aquel maldito pedazo de papel. Soy una chica activa, animada, que tiene ganas de hacer feliz a todo aquel que pasa por su lado (al menos, la mitad del tiempo...) pero era incapaz de pensar qué me movía. Qué me hacía seguir adelante. Qué me hacía feliz, más allá de familiares y amigos. Y ahí comprendí, súbita y dolorosamente, que era esa falta de motivación la razón principal de que yo no fuera capaz de levantarme de la cama la gran mayoría de las mañanas. Era ésa la razón de la depresión que llevo arrastrando, más mal que bien, los últimos 4 años.

"No hay nada que me motive, que me apasione." Ése fue mi primer pensamiento. Parece obvio, ¿no? Si no sé qué me motiva, es que no hay nada que lo haga. Arrugué el papelito con todas mis ganas y lo guardé en la mochila, dispuesta a olvidar aquella dichosa lista, pero ella seguía todo el tiempo en mi cabeza. ¿Por qué me levanto por las mañanas? Por mi familia. Para no decepcionarles. Para ayudarles a seguir... Pero eso no vale. Yo debería moverme por mí misma, no por otros. Debería levantarme por las mañanas con ganas de comerme el mundo, sí, pero sobre todo con ganas de que al final del día pueda mirar lo que he hecho y sentirme orgullosa. Orgullosa de mí misma y mi camino. Sin embargo, llevo 7 años en una carrera que nunca me convenció, y que estoy terminando (gracias a Dios) sólo porque los últimos 5 años de mi vida he dicho "Total, ya llevo X años aquí, sólo me quedan Y asignaturas y tendré un título". Un título... ¿De qué sirve tener un título de algo en lo que no quiero trabajar? De nuevo, las expectativas ajenas. De nuevo, no decepcionar a los demás.

Al final del día, ya en casa, decidí buscar ayuda en mi familia, pensando que a lo mejor yo no quería ver mis motivaciones, fuera por la razón que fuese. Dos de las personas que mejor me conocen y más me quieren me dieron varias opciones. Leer. Escribir. Por alguna razón ninguna de ellas me pareció especialmente apasionante. Sí, me encanta leer y escribir, pero no me levanto por la mañana con la idea en mente de leerme tal libro o escribir tantas páginas. Antes sí, eso es cierto. Con... no sé, catorce o quince años, me levantaba fácilmente a las siete de la mañana sólo porque un nuevo capítulo de mi libro favorito estaba esperándome para sumergirme en su universo, o me quedaba despierta hasta las tres, cuatro de la madrugada escribiendo una nueva página de aquella historieta que, con personajes "prestados", escribía con toda mi pasión en una página web cualquiera, a la espera de comentarios y consejos. Es sorprendente cómo la vida te puede cambiar en un par de años. O cómo, más bien, cambiamos nosotros pensando que es lo que la vida nos pide.

Una de mis hermanas me sugirió también esa "habilidad mía" para saber siempre a dónde ir, estemos donde estemos, esos "recovecos secretos" de los centros comerciales, los museos, las calles de la ciudad, del aeropuerto... o también dónde encontrar esto o aquello, a quién llamar, a quién consultar... Pero tampoco lo considero algo que me haga levantarme por las mañanas para saber más. Es algo que simplemente sé. Recojo datos de lo que oigo, de lo que me cuenta mi familia, o mis amigos, o mis compañeros, y lo proceso para usarlo en el momento exacto. Me salto un atasco acudiendo por carreteras secundarias que sé que son más rápidas. Entro por una entrada diferente a la habitual a un centro comercial porque me agobian las aglomeraciones. Acudo a un restaurante con pintas "estrafalarias" porque sé que allí se come mejor que en cualquier otro de su tipo... Pero eso es algo que llevo casi innato en mí. No sé cómo mejorarlo, sólo... aprendo.

Así que al final del día acabé sentada en la cama, meditando, tratando de encontrar mis 10 pasiones, y he aquí la respuesta que no esperaba hallar:

Mi mayor pasión, hoy día, es encontrar mis pasiones.

Y quizás sea la mejor forma de levantarme de la cama que haya podido encontrar.

martes, 28 de julio de 2015

A aro pasado.

Es inútil. Da igual si lo intenta o si se queda mirando al aro desde aquel punto intermedio entre el fondo de la pista y la zona de tiro libre. Hay tantas posibilidades, tantas opciones distintas, y es a ella a la que le tocó un firmamento cargado de estrellas apagadas. Que da igual, muchos le han dicho ya que las estrellas que vemos ya no existen, por aquello de que en realidad estan tan lejos que vemos la imagen que mandaron mucho tiempo atrás, con todo aquello sonándole al sentimiento que florecía en su estómago cuando leía conversaciones antiguas con gente que ya no quería saber nada de amistades pérdidas. Da igual. Es una tontería intentarlo. Todo está planeado sobre la línea dibujada con precisión milimétrica, y va a llegar ella y cargárselo como siempre. Da igual.

Dejémoslo en que es mejor no tirar.

miércoles, 15 de julio de 2015

Jaque Mate, mi Rey.

Blanco o negro.

Maldita partida de ajedrez.

Mueve el peón, un pequeño detalle sin importancia, buscando una sonrisa que hace días que no sale a ver el sol. Responde el caballo, mal humor, altanería, pocas ganas de contarte la verdad de sus lágrimas. Avanza el alfil, con sutileza y elegancia, pero es rápidamente embestido por una reina traicionera que no deja opción a nada más que a un ataque certero. El rey se enroca, en busca de un poco más de tiempo para pensar, pero la reina no se detiene, los caballos buscan su posición, y los alfiles de la reina negra no dan lugar a duda, abandonados al fondo del tablero.

En esta partida, el rey blanco busca las tablas, y la reina negra el jaque mate.
En esta partida, él quiere quedarse donde están. Ella quiere irse y no volver.

Eso creen, al menos.

Ellos no ven más allá. Ni siquiera las manos que mueven las piezas. Ni siquiera las almas que luchan por dar sentido a la batalla que no saben que se vive en el tablero.

En esta partida no ganan blanco o negro. Una vez más, en esta partida ganan los matices.

martes, 30 de junio de 2015

T(ortura) o T(erapia) {?}

Me traumatizas, me bloqueas, me hacer pensar en cosas Que no son, me obligas a dejar de pensar en cosas Que sí son... Me desesperas, me desquisias, me haces traspasar mis propios límites... Me haces estremecer... Un puta mirada, una puta sonrisa... ¿En que piensas, pequeño? No, espera... Ya no eres pequeño. Sabes lo que estas haciendo.

.Delirium Tremens.

Escrito el 21 de septiembre de 2010, perdido en la memoria colectiva hasta que a la escritora le ha dado por eliminar su pasado trayéndolo de vuelta.

sábado, 20 de junio de 2015

Luces, cámaras...

Rebobinar hasta diciembre.
Y volver a gritar ¡acción!.
Que las cámaras fueran testigos de la sonrisa más hermosa, dulce y satisfactoria de este mundo, la tuya justo antes de mojarte los labios y que la felicidad te llegue a los ojos.
Que la claqueta señalara el comienzo de un nuevo momento para recordar de nuestras vidas, que el realizador se volviera loco con la claridad de las imágenes que formaran la escena de un amanecer a tu lado, o un atardecer frente a la playa.
Que el escenógrafo no tuviera trabajo, porque la ropa sólo serviría para decorar el suelo frente a tu cama, el sofá, la ducha. Porque ni con todos los espectadores del mundo me avergonzaría de besar cada poro de tu cuerpo, mientras me quedo desnuda, dejando que disfrutes de mi anatomía como sólo dejaría que tú lo hicieras.

Rebobinar hasta diciembre.
Borrar del disco duro de mi vida todos los errores irreparables de un director que no sabe cómo expresar una idea, de una guionista que se pierde entre tantas opciones, de unos actores que, sin guía, se pierden en un sinsentido que ni los Razzie premiarían.

Rebobinar hasta diciembre,
y en lugar de rendirme, atreverme. O rendirme, sí, pero esta vez, ante la evidencia más grande de mi vida. La que me cuenta que apoyarme en los que me quieren no es un error. La que me cuenta que puedo ser débil y fuerte a la vez. La que me cuenta que era mejor ser egoísta alguna vez.

Rebobinar hasta diciembre.
Y volver a gritar ¡acción!
Porque ¡corten! sólo indicaba el final de una escena, no de la película entera.
Idiota de mí, qué poco cinéfila soy.

martes, 3 de febrero de 2015

Espíritu Libre

Los que de verdad la conocían decían de ella que era un espíritu libre, una ráfaga de energía incontrolable que arrasaba todo lo que pillara a su paso. De joven la llamaban "rarita", pero con el tiempo el mote paso a ser una de sus señas de identidad...

Si la ves, la reconocerás enseguida. Sonrisa entre tierna y pícara, mirada insondable y misteriosa... Sus palabras probablemente te provoquen un escalofrío, puesto que son elegidas cuidadosamente por una mente extraordinariamente rápida. Verás en ella un apoyo fundamental, o una enemiga irracional, no hay más opciones.O quizás te enamores de ella, en cuyo caso, mejor huye. Ella se deja querer, aunque no quiera. Te puede robar el corazon, pero no te lo devolvera.

Ella es una pequeña zorra. Sí. Pero, creeme, cuando la pruebes, no podrás dejarla escapar. 

Escrito el 21 de agosto de 2010, perdido en la memoria colectiva hasta que a la escritora le ha dado por eliminar su pasado trayéndolo de vuelta.