viernes, 6 de julio de 2012

Peldaños.

Déjame decirte una cosa... No pierdas más el tiempo. Estás tratando de hacerte a la idea, de hacer que de repente todo tenga una explicación... Cuando la explicación más sencilla es que la idea original era errónea.

Yo sigo aquí, en esta escalera, esperando un café que hace tiempo acepté que no me ibas a traer, ¿y qué más da? Sentada no me duelen los pies de tanto caminar...

Sugerir lo sugerido en el momento preciso fue probablemente el error más acertado que has cometido, querido.

Sacudido el polvo del pantalón, adquirido de nuevo el equilibrio sobre los tacones... Es hora de subir el siguiente escalón.

Al fin y al cabo, el café estará frío para cuando vuelvas.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Noches pasadas, vicios presentes y pensamientos futuros.

Nada de lo que he hecho es demasiado peligroso, demasiado malo o demasiado ilegal. Demasiado. Un poco, quizás. Quizá conducir a 190Km/h no fue lo más inteligente, no. O jugar con fuego, y con humo. O compartir aquella copa. O disfrutar de ti de la manera que lo he hecho. Lo que pasa bajo las sábanas de mi cama se queda enredado entre ellas, dejando su aroma en la almohada y el recuerdo en unos labios que quizás, sólo quizás, luego te echen de menos.
Pero no prometo nada, porque cielo, esta es mi cama, y en ella no mando ni yo. Y si entre beso y beso se te escapa un te quiero, haré como que no lo he oído. Y si se me escapa a mí, tranquilo, es el momento, el silencio... son tus besos. Es el roce de tus dedos, de unos que no conozco, que nunca he visto moverse tan rápido ni tan ágilmente, y quizá sea eso, la sorpresa, o el momento, pero ahora no quiero perder ni uno solo de tus besos.
Pero no te preocupes, cariño, es sólo esta noche. Mañana no me importará nada... A no ser que tus dedos me recuerden que me importa.

martes, 4 de enero de 2011

Juegos de palabras, a doble o nada.

Odio las indirectas.
Vale, cierto, estoy mintiendo. Odio las indirectas, excepto las Que vienen de ti.

Es sólo que me pone increiblemente nerviosa que de cada tema sepas sacar algun doble sentido... Cuando dices que tras hablar conmigo puedes estar con una sonrisa en la cara durante horas... Cuando me pides que no me ponga celosa, porque eres solo mio... Cuando me dices que salir de marcha sin mi no es lo mismo... De verdad, ¿de verdad quieres que piense que no hay nada detras de esas palabras?

Nos conocemos. Mejor de lo que la mayoría nos conoce. Tu sabes que yo estoy loca. Yo se que no eres tan timido como pintas. Tu sabes que yo soy irresponsable, impulsiva y en ocasiones, inmadura. Yo se Que tu eres cruel, sádico y excesivamente picaro para la fachada de cobardia que presentas a diario. Tu sabes que me haces temblar cada vez que rozas mi piel. Yo sé lo que ocultan tus palabras.

¿Para que engañarnos? Me encantan tus indirectas. Y me encanta el hecho de que nunca me confirmes o desmientas ese doble sentido...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sueños de un domingo tardio.

-... Y entonces nos ibamos de compras por Madrid, y viviamos en un tercero, ¡sin ascensor! Y tu dormias en el cuarto Que habia al final de la casa, y yo en el Que estaba frente al baño. Y mi cuarto tenia las paredes de color berenjena, ¡y una pared negra! ¡NEGRA Aldo! Dime Que no sería perfecto para mí...
- ¿Y Que más pasaba? Me tienes intrigado...
- No... Na-a-ada... Sólo eso...
- ¿Sólo eso? ¿Entonces porQué tartamudeas? Ay Angela... Pero bueno, Que me gusta tu sueño.
- ¿Ah sí? ¿PorQué?
- Hmmm... no sé, me gusta la idea de irnos a Madrid. Bullicios, gente, conciertos, musicales, ver un Madrid-Barça en el Bernabeu...
- ¡Tú siempre tan optimista! Piensa en los ruidos, la contaminacion, los atascos...

Suena el timbre. Fin del descanso por cambio de turno. Es hora de entra a la universidad.

- ¿Sabes lo mejor de tu sueño? - Aldo se levanta, y comienzo a alejarse en direccion a su facultad.
- No, ¿Qué es? - Pregunta Angela gritando, mientras recoge sus cosas.
- Que yo salgo en él...

Aldo sigue caminando. Angela se Queda parada, sin reaccionar. Luego, se ríe y sale corriendo a clase, Que llega tarde.

martes, 3 de agosto de 2010

Desayuno Con Diamantes.. O Rubies.. O Esmeraldas

Sonrie, y se para ante su obra para vislumbrar cualQuier error en la composicion Que pudiera estropear el momento magico Que esta creando:

Dos tostadas, el cafe, algo de zumo de naranja recien exprimido y sin pulpa, leche, azucar, algo de fruta... Una rosa roja, una rosa blanca, y una nota, plastificada para evitar desastre de ultima hora, cuyo Te Quiero escrito con boligrafo rojo resaltaba sobre todo lo Que la bandeja llevaba.

Subio, de puntillas, las escaleras Que conducian al dormitorio, y se detuvo en el dintel de la puerta a observarla con detenimiento. Cabello rubio, sonrisa inQuietante aun estando dormida, ese cuerpo Que el tanto deseaba cada dia, esas curvas Que la hacian decir Que estaba gorda (cuando era perfecta, simplemente perfecta), hasta las uñas de los dedos de los pies, algo descuidadas porQue segun ella no le hacia falta cuidarselas si no las enseñaba.

De repente ella se desperto, y el, plantado ante la cama, solo pudo esbozar una sonrisa, antes de Que ella rehusara desayunar con el con excusas baratas, se vistiera y se marchara.

¿Por Que lo seguia intentando, si hacia tiempo Que ella no era su Julieta? Ahora se hacia llamar solo Julia, y esa Julia tenia esposo, y una hija hermosa.

Pero para el era Julieta, la protagonista de la mayor historia de amor jamás contada: la historia de su vida.

Se sento en la cama, conecto la television, y disfruto del desayuno como si esta vez ella sí hubiera aceptado Quedarse alli con el.